Temen estudiantes de Sichuan otro terremoto
El terror que significa vivir un sismo deja profundas huellas (Foto:REUTERS)


Temen estudiantes de Sichuan otro terremoto

Las imágenes desgarradoras generan el pánico enre la población


Beijing
EFE
Miércoles 14 de mayo de 2008

08:28

Las escenas de dolor en directo o por televisión junto a los rumores de que alguna réplica será tan devastadora como el terremoto siguen llenando de miedo a una población que no se esperaba una nueva tragedia en la China del crecimiento y de los Juegos Olímpicos.

La enumeración de la lista de desgracias ocurridas hasta ahora en el año en que China se prepara a mostrarse al mundo como gran potencia es común en las conversaciones: las nevadas del Año Nuevo, con caos en transporte y precios de alimentos, la violencia en el Tíbet, las protestas por la antorcha olímpica y ahora el seísmo.

"Nunca he pasado tanto miedo en mi vida. Me voy a Chongqing, donde viven mis padres y mi hija de 11 años", dijo hoy Ren Xiao Juan (Teresa, su nombre en español y de 38 años) que hace un Doctorado en Literatura Comparada en Español.

En la estación de ferrocarril de Chengdú, la capital de Sichuan, llevaba 4 horas esperando un tren que permita pasajeros "pues solamente llevan maderas y materiales de ayuda de emergencia".

"Compré mi billete y no sé cuantas horas más me tocará esperar en la estación. No funcionan bien y tampoco dejan subirse a las personas", dice Ren, que estudió un año en la Universidad Autónoma de Madrid.

"Mi familia está muy preocupada y en Chongqing todo está más tranquilo. Aquí no puedo estudiar y debo acabar mi tesis", añadió.

Según Ren, "ahora no hay peligro, pero sí muchos rumores de que se producirá otro terremoto".

"Tampoco funcionan los autobuses para las personas como yo, solamente para llevar cosas de ayuda" concluyó.

En la Universidad de Lenguas Extranjeras de Sichuan unos 180 estudiantes chinos aprenden español.

"La mayoría nos escapamos tras el terremoto. Teníamos mucho miedo pues las aulas temblaron y edificios del centro quedaron completamente inclinados, dijo Li Liang (Fernando en español), de 22 años y en tercer curso.

Afortunado al lograr un billete de avión que le permitió salir de Chengdú ayer, Li disfruta en la provincia oriental de Shandong de la compañía de sus padres" que tienen mucho miedo de que regrese " y sin dejar de pensar en algunos amigos que intentan conseguir una reserva de avión para dejar Sichuan.

"Me han dicho que las clases se reanudarán en viernes, pero tal vez me vaya el domingo. Tengo miedo pues me han dicho que la tierra sigue temblando", dice mientras recuerda cómo todo se movía el lunes dentro de las aulas.

"Volveré a Sichuan pues quiero acabar y después de graduarme ir a España que es un país más seguro", concluyó Li.

En Chongqing, a donde intenta llegar su amiga Ren, la ecuatoguineana Mari Mar Binbang recordó que cuando vio que su ordenador portátil se movía solo sobre la mesa el pasado lunes pensó que sufría una descarga de energía.

"Sentí pronto que toda mi habitación en el campus de la Universidad del Sureste de China donde hago mi tesina se movía. Me asomé a la ventana y vi como todos los estudiantes salían de habitaciones y aulas llenos de pánico", afirmó.

Su amigo Abdurramán Jalo, de Guinea Bissau, que estudia segundo curso de Medicina en la capital de Sichuan y empezó a aprender español en Bilbao durante unas vacaciones, sigue todavía en el estadio deportivo de Chengdú a donde las autoridades evacuaron a los estudiantes extranjeros.

En un buen español, Abdu, como le llaman sus amigos dice que no puede dormir, que nunca había vivido tantas escenas de pánico como cuando el aula del cuarto piso en la que se encontraba empezó a temblar.

"Creía que eran los últimos momentos de mi vida. Todo eran gritos y carreras. Ahora aquí estoy junto a estudiantes de la India, Nepal y Corea esperando que nos dejen regresar a las habitaciones, Compramos comida y agua pero no nos podemos lavar. Nos han dicho que el agua está contaminada", afirma.

Trata de superar su miedo pensando en su madre, Salomé, que le acaba de llamar desde Guinea Bissau.

"Me ha dicho que están muy preocupados y yo le he dicho que la amo mucho y que no dejo de pensar en ella", concluyó.

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