'El Nido de Pájaro': La pesadilla olímpica de Beijing
La gente llega al para tomarse la foto del recuerdo (Foto:AP/Greg Baker)


'El Nido de Pájaro': La pesadilla olímpica de Beijing

Soldados protegen la valla de los miles de visitantes que llegan al lugar para tomarse una foto en el recinto


Tom Dyckhoff/Traducción: Mariana Toledo
Beijing
Viernes 20 de junio de 2008

09:23

El ya célebre nuevo estadio de China es impactante, pero las demás construcciones del nuevo parque en Beijing no se merecen ninguna medalla.

El mes pasado fui el primer periodista occidental en recorrer por completo el Parque Olímpico de Beijing. Las expectativas eran muy altas. Cuando la mirada del mundo se centre en Beijing el ocho de agosto, los chinos esperan que sus construcciones deslumbren a todos. Y mientras la atención del mundo permanezca centrada principalmente en el estadio nacional diseñado por Herzog & de Meuron, el prestigioso grupo suizo de arquitectos, lograrán su cometido.

Es impresionante. No hay nada parecido en el mundo. Como imagen, es exactamente lo que el Comité Olímpico de Beijing pretende que se transmita en todo el mundo como la símbolo de la nueva China, igual de inolvidable que su cursi eslogan: “Un mundo, Un Sueño”.

Para una nación que valora profundamente el simbolismo de la arquitectura formal, crear una forma icónica que simultáneamente evoque el Cielo (un círculo) y un próspero nido de pájaro, fue algo genial por parte de los arquitectos. No obstante, su creación ha sido tan hipnotizante que nadie menciona el pequeño asunto del parque olímpico de mil 200 hectáreas y los otros 31 recintos a su alrededor.

Esto quizá es algo bueno. Porque el “nido de pájaro” probablemente es lo más novedoso como atracción visual arquitectónica, pero sus vecinos no lo son. Arquitectónicamente hablando, al menos, los juegos olímpicos de Beijing son un fracaso.

Dos meses antes del comienzo de los juegos, la valla de acero de cuatro metros que rodea al parque está cercada con soldados de expresión pétrea, que la protegen de los visitantes, cientos, quizá miles de ellos, que llegan constantemente al lugar para hacer una fantástica foto de buena suerte.

Los autos desaceleran su marcha, al tiempo que los curiosos trepan los montones de adoquines que serán utilizados para pavimentar y utilizan sus teléfonos celulares para hacer fotografías. Para los que no tienen cámaras, hay vendedores que ofrecen “recuerdos instantáneos”, además de los que venden miniaturas del nido de pájaro hechas de supuesto oro.

Acercarse más de eso es imposible. Hasta agosto será la nueva Ciudad Prohibida de Beijing. Por lo que tengo mucha suerte de estar del otro lado de los soldados.

El estadio parece imposible, irreal. A la distancia parece estar cuidadosamente tejido, pero de cerca, la red exterior de acero, lo que Pierre de Meuron llama “el bosque arquitectónico” parece imposiblemente compleja. Dentro del nido se encuentra el “huevo” de concreto de color rojo donde se encuentran los 91 mil asientos del estadio. Sin embargo, el verdadero impacto está en el espacio entre éste y el nido exterior, donde pasillos y escaleras caprichosas se entretejen entre las ramas, un verdadero bosque arquitectónico. Desgraciadamente, esta estupenda construcción hace destacar aún más al inhóspito terreno sobre el que se construyó.

Siempre hemos escuchado que los chinos pueden lograr milagros. En este caso verdaderamente lograron lo imposible: un lugar que al mismo tiempo resulta asombroso y banal.

Imagine un parque industrial afuera de Daventry, en inglaterra, cargado con el monumentalisto del estilo Mao. Pocos de los recintos, la mayoría completamente nuevos, van más allá de lo mundano.

El de más alto perfil, vecino del nido de pájaro, el Centro Acuático Nacional o “cubo de agua”, sólo tiene un talento. Los arquitectos australianos PTW, junto con los ingenieros Arup, la firma China State Construction Engineering Corporation, y el instituto de diseño de Shenzhen, trataron de eclipsar a su vecino con una caja de burbujas.

El material de la construcción, Etileno tetraflúoretileno (ETFE), es una especie de empaque de burbujas arquitectónicas. Y está reforzada con una jaula de acero 99% más ligera que el vidrio y mucho más eficiente para transmitir la luz y como aislante, además de que está diseñada para recortar los costos de energía en 30. Les gusta mostrarlo por la noches, iluminado con luz azul como un baño de burbujas psicodélico, quizá porque con la luz del día se ve corriente e inevitablemente de apariencia plástica. El interior no es nada fuera de lo común.

A un lado se encuentra Digital Beijing, el centro de información y control realizado por el arquitecto chino Pei Zhu, quien aparentemente se inspiró en una computadora central de la década de los 60. Con detalles de vidrio evocando un tablero de circuitos y cuatro oscuros bloques de piedra, divididos por un atrio de vidrio, genera una excelente impresión orwelliana del Ministerio de la Verdad. Y por dentro es ligeramente menos lúgubre.

El último miembro del conjunto principal es el estadio nacional techado, de los arquitectos alemanes Gloeckner, del que no hay mucho que decir a excepción de que tiene un techo curvilíneo. Como una de las piezas centrales del mayor evento mundial, deja mucho que desear.

Sin embargo, es el parque en sí lo que verdaderamente decepciona, su opresiva escala, su monotonía y su inhumanidad resulta demasiado avasalladora. Fue planeado por la firma con sede en Boston, Sasaki Associates, y adaptado al máximo simbolismo del estricto eje norte sur que le da a Beijing su estructura, en medio de la Ciudad Perdida, la plaza Tiananmen, el mausoleo de Mao y la colina en el parque Jingshan donde el último emperador Ming se ahorcó.

Está lleno de plazas fascistas, detalles desagradables, y espacios con nada más que coníferas y árboles delgados y enjutos que no servirán de nada durante el calor de agosto, y es tan inmenso que haría falta reencausar el río Amarillo para mantenerlo verde este próximo agosto. Todo esto está suspendido dentro de un espacio similar a Alphaville, de la cinta francesa de ciencia ficción, con una escasa relación con el resto de Beijing.

Los planes para el legado del sitio son opacos, y bien se podría convertir en el elefante blanco que acabe con todos los demás elefantes blancos. No esperaba una planeación urbana sutil de un país en el que se hacen autopistas de diez carriles de un día para el otro. No obstante, dado el alboroto, tampoco esperaba esto. Nos hemos burlado de los planes de Londres para los juegos olímpicos de 2012, al tiempo que apoyábamos el monumentalismo de China como modelo. Pues ahora tendremos que tragarnos nuestras palabras.

Desfile de los feos: otros recintos olímpicos chinos

Velódromo Laoshan

¿Seguimos en la época de las cartillas de racionamiento de la Segunda Guerra Mundial? Este recinto, realizado por lo expertos alemanes en velódromos, Schürmann, parece bastante anticuado y trillado ahora que el futuro llegó sin Ming el despiadado.

Gimnasio de Baloncesto

No está mal. Tiene el mismo talento que el “cubo de agua”, sólo que la versión del Instituto de Investigación Arquitectónica de Beijing está ligeramente mejor lograda.

El interior es más refinado, y está mejor integrado con la ostentosa fachada exterior, una caja dorada abstracta con tiras de acero que a la distancia parece estar hecha de bambú, y debido a que está perforada, siempre está llena de luz durante el día y con un gran brillo durante la noche.

Polígono de Tiro

Otro vivo retrato de un multiplex provincial, diseñado por Zhuang Weimin, sólo tiene una característica sobresaliente: una estructura masiva de vigas voladas de forma concoidal. Weimin describió el diseño como “simple y natural”. Nosotros lo llamamos enormemente aburrido.

Centro de Tennis

Éste, Diseñado por China Construction Design International, tiene la intención de parecerse a una linda flor de 12 pétalos abriéndose al sol. En lugar de eso, parecen las mandíbulas de un enorme robot saliendo de la tierra listas para engullir al universo.

sma

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